martes, 29 de marzo de 2022

29 de marzo de 2022

He tenido varios sueños últimamente (o, más bien, los he podido recordar casi a diario) y no me queda claro si eso es señal de que estoy durmiendo bien o pésimo. A veces me despierto en mitad de la noche y por la mañana me encuentro cansado, extenuado. Me paso el día resistiendo el sueño y llego a la casa aletargado. Suelo ceder al cansancio después del almuerzo, sentado al sol sobre el sofá simplemente, y cuando me queda un poco más de energía me recuesto en mi cama. He tenido o recordado varios sueños, dije, pero anoche tuve un sueño brevísimo que me espantó. Soñé que nos despertábamos cerca de las nueve de la mañana. La luz se filtraba por la ventana y la pieza se llenaba de una cierta claridad tenue de día nublado. Dormíamos mi madre, mi padre, mi hermana y yo en la misma cama. Estábamos en casa y nos despertábamos abruptamente porque alguien golpeaba fuertemente la puerta como con desesperación. En un instante veía nuestros cuerpos en la cama y deducía que, como solo mi hermano no estaba, debía ser él quien tocaba a la puerta con tanta urgencia. Supe inmediatamente que debía abrirle, pero en ese preciso momento me desperté. Me desperté y, nada más de regreso a la realidad consciente, tuve la sensación de que los golpes en la puerta de la casa seguían sonando. Entonces, me quedé quieto en la oscuridad, pensativo. Recordé que había oído hablar de personas con el don de la ubicuidad, que con solo desearlo en el pensamiento se podían manifestar físicamente en otros espacios lejanos al punto en que se encontraban. Y temí que mi hermano realmente pudiese necesitar de nuestra ayuda. Dudé si en verdad habría soñado los golpes, que es lo más lógico. Pero, tal vez hubiese sido una alucinación hipnopómpica, de esas que ocurren normalmente al despertar. Y, supersticioso y paranoico, supongo que desorientado por la oscuridad y el miedo, imaginé que lo mejor era no abrir, porque podía tratarse de una fuerza maligna que quisiese entrar a la casa, haciéndome creer que era mi hermano. Recordé que en la vieja casa de antes sí le abrí la puerta a nadie en mitad de la noche, cuando nadie efectivamente había golpeado, y me encontré con la oscuridad silenciosa. Recordé que después de esa noche, inexplicablemente, sobrevinieron malos acontecimientos en esa casa que afectaron mucho a mi familia. Y, también me acordé de que cuando niño solía tener pesadillas relacionadas con dobles, es decir, con personas que solo yo sabía que no eran ellas realmente, y donde nadie me creía y me volvía mudo. Todo esto debe tener algún significado inconsciente, pero no me daré el trabajo de descifrarlo.