Regresan algunos sueños y pesadillas recurrentes. Sigue apareciendo la casa de la niña muda. A pesar de que, si mis recuerdos no me engañan, solo la vi por única vez, el día que la familia se estaba cambiando de casa. Estaban llevando las cajas al camión. Yo saludé porque acababa de llegar y no conocía a nadie. No me devolvieron el saludo. La madre de la niña dijo: no te va a responder, no habla. Yo entendí que era muda, que no tenía voz. En ese momento pensé que sus cuerdas vocales estaban dañadas, que simplemente no podía producir una voz. Entonces me acordé de las pesadillas en las que yo me quedaba mudo. Ahora que sé que no todos los males son físicos, consideré la posibilidad de que se hubiera quedado muda por un trauma. Nunca llegué a saber quiénes eran y por qué se iban. Después esa casa quedó deshabitada y el tiempo la hizo desaparecer. Es un misterio porque solo puedo regresar a ese lugar en sueños. Siempre cambia de forma, pero yo sé que es esa casa imaginaria, sé quiénes la habitaron y sé que a esa casa no se puede entrar del modo en que uno entra a las casas normales. No es que la puerta esté cerrada. Lo que quiero decir es que cuando uno se adentra en ese espacio tiene la sensación de que no está realmente dentro, como si se tratara de un interior falso, un adentro que sigue siendo solo una cáscara que cubre el verdadero "adentro" de la casa. Como si esa fuese en definitiva la realidad. Una lámina o una tela sobrepuesta en una red o un soporte cuadriculado, o como los tejidos de un cuerpo envolviendo su estructura ósea. Una trama oculta. A veces se siente como un espiral, como si detrás del mundo estuviese escondido el Gran Caracol, el dios infinito.
Hoy solo pude escribir hasta aquí, porque me siento agotado. Me esforcé en tratar de explicar sensaciones oníricas que difícilmente se pueden traducir en palabras. Tengo sueños en los que a veces ya ni siquiera hay historia, solo sensaciones, pero la gente que allí me está mirando, aunque yo no pueda verla me conoce. Son personajes familiares, son fantasmas que había olvidado y que estuvieron desde siempre. Entonces, solo anhelo la calma y la concentración para otorgarles la forma que merecen. Como en las ruinas circulares. Debo estudiar sobre la meditación trascendental. Sé que si alguien leyera esto pensaría que han sido días de mucha angustia y que la persona que escribe se está hundiendo. Yo le diría que es mentira, solo me dejé llevar por la corriente. Escribir es mi modo de salir a flote y estoy aprendiendo a nadar.
